PARTE I
5. Entorno
5.4. I+D+i i12345      

EVALUACIÓN DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN 2008

5.4 I+D+i


Las sociedades avanzadas se han denominado por muchos expertos como sociedades del conocimiento. En ellas, las bases del desarrollo y del nivel de vida alcanzado se basan en último término en el grado de conocimiento que posee la sociedad entendido en un sentido amplio. Es por tanto fundamental impulsar la creación de conocimiento como medida potenciadora del desarrollo, ya que es clave para fomentar la innovación, el crecimiento económico y en general la calidad de vida de los ciudadanos. Las estadísticas recogidas por la OCDE definen como inversión en conocimiento la suma de los gastos en I+D, en educación universitaria y en software, tras descontar los distintos conceptos que se solapan.

Según la Figura 5-28, Estados Unidos, los Países Escandinavos y Japón ocupan los primeros puestos en inversión en conocimiento, por lo que no es casualidad que encabecen las listas de generación de tecnología y productividad. España invierte un total del 2,68%, por debajo de la media de la OCDE (4,91%) y de la Unión Europea (3,62%).

Figura 5-28. INVERSIÓN EN CONOCIMIENTO (OCDE).


Una manera de articular todo este conocimiento y dirigirlo hacia su aplicación práctica en la sociedad son las políticas para impulsar la I+D+i, ya que la mejora y el avance de una economía debe estar basada en estos conceptos de investigación, desarrollo e innovación como elementos fundamentales si se desea una sociedad competitiva. Por tanto el papel de las políticas de I+D+i es primordial como elemento motor del desarrollo. La inversión en I+D+i fomenta la creación de conocimiento científico, genera tecnología, además de conectar tecnología y necesidades sociales favoreciendo así el propio crecimiento económico y el desarrollo social.


5.4.1 Innovación

 

Hablar de innovación es hablar de un concepto muy amplio. Así, existen varias clasificaciones que engloban los distintos tipos: innovación tecnológica, que afecta a cambios en los productos o en los procesos; innovación social, que intenta proponer soluciones nuevas a los problemas de desempleo sin trastocar la eficiencia de la empresa; e innovación en organización y en métodos de gestión. Todos ellos pueden contribuir de manera importante a la mejora de la competitividad de un determinado país. El factor innovador actúa como un criterio de selección y sólo las organizaciones que entienden los condicionantes tecnológicos y se adaptan pueden desenvolverse con vocación de futuro en su entorno.

El grado de innovación de un país se puede medir utilizando varios indicadores, que tienen que ver con el grado de formación, la gestión del conocimiento, el nivel de implantación de las TIC y propiedad intelectual, entre otros. La Figura 5-29 muestra la situación de España, Estados Unidos y Japón con respecto a la media de la Unión Europea. En general España se encuentra por debajo de la Unión Europea, la Unión Europea por debajo de Estados Unidos, y Estados Unidos por debajo de Japón. Sólo en el indicador «Población con educación superior (% grupo 25-64 años)» España se encuentra por encima de la Unión Europea aunque por debajo de Estados Unidos y Japón.

Figura 5-29. INDICADORES DE INNOVACIÓN EN DIVERSOS PAÍSES CON RESPECTO A LA UE-27.


La Figura 5-30 muestra la posición de varios países según su nivel de innovación y competitividad, los países situados más cerca de la intersección de los ejes ocupan los primeros puestos mientras que los más alejados se encuentran más rezagados. Según esta gráfica existe una relación muy clara entre estas dos variables de tal manera que la posición en el nivel de innovación puede explicar más del 80% de la posición en el nivel de competitividad. Los países que se encuentran por encima de la recta de regresión, entre los cuales se encuentra España, son países que tienen mayor nivel de competitividad que de innovación, por lo que basan su competitividad en otros factores diferentes a la innovación como puede ser menor coste de los recursos.

Se observa una gran relación en los países entre nivel de innovación e índice de competitividad. 

Figura 5-30. POSICIÓN DE LOS PAÍSES SEGÚN ÍNDICE DE INNOVACIÓN E ÍNDICE GLOBAL DE COMPETITIVIDAD (MUNDO).


A nivel de empresa, la tercera versión del Manual de Oslo define innovación como la implementación de un producto o servicio nuevo o significativamente mejorado o proceso, o nuevo método de marketing, o un nuevo método organizacional en la práctica del negocio, organización del lugar de trabajo, o relaciones externas. Aunque el número total de empresas innovadoras en España subió a 49.415 en 2006, el porcentaje de dichas empresas que realizan actividades de innovación en España en el período 2004-2006 descendió a un 25,3%, según se puede observar de los datos del INE (ver la Figura 5-31). Este dato es casi dos puntos porcentuales inferior al mostrado en el año anterior que correspondía al período 2003-2005. Nuevamente, destacan, dentro del sector servicios, las empresas dedicadas a servicios de I+D con un 75,50 % de empresas innovadoras y las empresas relacionadas con aparatos de radio, TV y comunicación, con un 74,31% de empresas innovadoras.

Figura 5-31. EMPRESAS INNOVADORAS EN PORCENTAJE DEL TOTAL DE LAS EMPRESAS DEL SECTOR (ESPAÑA).


A pesar de este descenso en el porcentaje de empresas innovadoras, se produce un aumento importante del 20,2% de gasto en innovación en las empresas, hasta 16.396 millones de euros; y también un incremento en el peso de la innovación del producto hasta el 13,3% de las ventas, desde el 11,53% del año 2005.

Según también el Manual de Oslo, existen cuatro tipos fundamentales de innovación.

Innovación de producto: introducción de un producto o servicio que es nuevo o significativamente mejorado respecto a sus características o sus usos. Esto incluye mejoras significativas en especificaciones técnicas, componentes y materiales, software incorporado, usabilidad u otras características funcionales.
Innovación de proceso: implementación de un nuevo o significativamente mejorado proceso de producción o entrega. Esto incluye cambios significativos en técnicas, equipamiento y/o software.
Innovación de marketing: implementación de un nuevo método de marketing que incluya cambios significativos en diseño de productos o empaquetamiento, colocación de productos, promoción de productos o precio.
Innovación organizacional: implementación de un nuevo método organizacional en las prácticas de negocio de la compañía, organización del lugar de trabajo o relaciones externas.

 

Los dos primeros tipos están muy asociados a la innovación tecnológica mientras que los dos siguientes tienen un carácter más de negocio.

Es interesante medir el grado de innovación de las empresas de los países según su carácter tecnológico y de negocio para saber cuál es el enfoque de mejora de cada uno de ellos. Así, en la Figura 5-32 se muestra el porcentaje de empresas que han introducido algún tipo de innovación interna teniendo en cuenta el tipo de innovación. Se observa como Canadá e Irlanda ocupan los primeros puestos en innovación tecnológica (proceso y producto). España ocupa una posición baja con respecto a la media, excepto en el caso de la innovación de proceso, aspecto en el que ocupa una posición central y que ha sido abordada por el 20,3% de las empresas manufactureras y el 15,7% de las de servicios. En general es superior el número de empresas manufactureras que realizan actividades innovadoras con respecto a las empresas de servicios.

Figura 5-32. EMPRESAS INNOVADORAS SEGÚN EL TIPO DE INNOVACIÓN (MUNDO).


El ámbito de la innovación es más amplio que el de I+D, aunque también incluye a éste. El gasto estimado en innovación durante el año 2006 alcanzó en España más de 16.533 millones de euros tras un crecimiento en dicho año de más del 20%. La mayor parte de este gasto (el 53,74%) fue a parar a gastos en I+D. Destacaron, fundamentalmente, las actividades de I+D interna que supusieron el 38,7% del total; la adquisición de maquinaria y equipo para la innovación, 31,6%; y la I+D externa, con un 15,1% sobre el total (ver la Figura 5-33). Estos datos pueden estar condicionados por el hecho de que todavía existe una percepción grande que tiende a asociar a I+D con innovación, cuando en realidad una innovación es un concepto más amplio, puede ser simplemente una nueva forma de comercialización o de envasado de un producto. Por este motivo en muchas ocasiones las empresas no clasifican estas actividades como innovación, por lo que es posible que los datos no recojan todo el volumen de innovación que está teniendo lugar en el país.

Figura 5-33. DISTRIBUCIÓN DEL GASTO EN ACTIVIDADES PARA LA INNOVACIÓN TECNOLÓGICA SEGÚN CLASE DE GASTO (ESPAÑA).


5.4.2 I+D


La I+D se conforma de esta manera como un factor clave en todo el sistema de innovación de un país. Si bien el concepto de innovación está enfocado a la aplicabilidad, el concepto de I+D está más asociado a la generación de conocimiento. Así, la I+ D tiene un carácter de inversión a medio y largo plazo, ya que trata de aumentar el volumen de conocimiento para poder resolver problemas científicos o tecnológicos que pueden tener aplicación en un horizonte temporal muy amplio. Es un aspecto fundamental para que las empresas generen sus innovaciones a medio y largo plazo y puedan competir con otras empresas en un mercado cada vez más globalizado. Merece la pena por tanto entrar en más detalle en las características de esta actividad en la economía española.

España posee un tejido de empresas con una alta proporción de pyme. Este factor de nuestra estructura empresarial influye mucho en la utilización de la I+D, ya que es más común que exista una inercia a gastar menos por este concepto en este tipo de empresas, muchas veces por falta de recursos, en comparación con otras empresas de mayor dimensión. Así, la inversión en I+D con respecto al PIB de España comparado con la media de la Unión Europea-15 alcanza solamente el 60%. Aunque, como viene sucediendo en los últimos años, ha habido un aumento de esta variable que este año se fija en el 1,2% (ver la Figura 5-34), ésta aún se encuentra muy lejos de la mostradas por los países más desarrollados. Así pues, la distancia con relación a países como Japón, Corea, Estados Unidos, y a nivel europeo, Suecia, Finlandia o Alemania es todavía considerable, ya que todos ellos superan el 2,5% de gasto.

Figura 5-34. INVERSIÓN EN I+D COMO PORCENTAJE DEL PIB (MUNDO).


La iniciativa I+D+I (INGENIO 2010), fue aprobada en junio de 2005 por el Gobierno y constituye el instrumento para la convergencia con la Unión Europea en materia de I+D+I, mediante una mayor dotación de recursos y la puesta en marcha de actuaciones estratégicas. Uno de los objetivos de esta iniciativa es incrementar la inversión pública en I+D hasta alcanzar el 2% del PIB en el 2010, así como el de la inversión privada, situando su participación en el mismo plazo en el 55% de la inversión total. Como se puede observar en la Figura 5-35, la proporción de inversión pública y privada en I+D en España está repartida casi a partes iguales; aunque la balanza se incrementa ligeramente hacia el lado de las empresas y las instituciones privadas sin fines de lucro, que financiaron el 55,5% del gasto interno de I+D, consiguiéndose así al valor pretendido por la iniciativa INGENIO 2010. Por el contrario, la Administración Pública y la enseñanza superior financiaron el 44,32% del gasto total en este concepto.

Figura 5-35. GASTOS INTERNOS TOTALES EN ACTIVIDADES DE I+D SEGÚN TIPO DE ENTIDAD (ESPAÑA).


La estructura de la financiación guarda una cierta analogía con la estructura de gastos, pero con la diferencia de que en este caso la empresa pierde los puntos de ventaja que poseía con respeto a las Administraciones Públicas, quedándose ambas en porcentajes muy parecidos. Así, según muestra la Figura 5-36, la financiación de la I+D por parte de las empresas y entidades sin ánimo de lucro es inferior al 50% del total, en concreto del 46%. El 6% de los fondos tienen origen en el extranjero, ya sean empresas extranjeras o iniciativas públicas de la Unión Europea.

Figura 5-36. GASTOS INTERNOS TOTALES EN ACTIVIDADES DE I+D SEGÚN ORIGEN DE FONDOS (ESPAÑA).


En comparación con otras economías más desarrolladas, la cuota de participación de la empresa privada sobre el total de la I+D es pequeña tal y como se observa en la Figura 5-37. Esta situación que se mantiene a lo largo de los años posee un carácter estructural, por lo que sería conveniente encontrar fórmulas que impulsen un incremento de la iniciativa privada en el sistema de I+D nacional.

Figura 5-37. DISTRIBUCIÓN DE LOS GASTOS INTERNOS TOTALES EN ACTIVIDADES DE I+D POR SECTOR DE EJECUCIÓN EN VARIOS PAÍSES (EUROPA).


La clasificación de la investigación más utilizada considera como variable de análisis el horizonte temporal de aplicabilidad. Según este parámetro las categorías son las siguientes:

Investigación básica. Incluye todos aquellos trabajos de investigación que tienen como objetivo adquirir conocimientos científicos nuevos sobre los fundamentos de los fenómenos y hechos observables, por lo que su aplicabilidad está más orientada al largo plazo.
Investigación aplicada. Son aquellas investigaciones para adquirir conocimientos científicos pero orientados a objetivos prácticos determinados con una aplicabilidad a corto-medio plazo.
Desarrollo tecnológico. Abarca la utilización de diferentes conocimientos científicos para la producción de materiales, dispositivos, procedimientos, sistemas o servicios nuevos, o mejoras sustanciales, con una aplicabilidad inmediata.

Como indica la Figura 5-38, las entidades públicas realizan una investigación más orientada al largo plazo, mientras que en el caso de las empresas privadas lo que prima son los resultados a corto plazo. Así, mientras en la enseñanza superior, la investigación básica predomina con un 45,1% del total, en las empresas, este tipo de investigación se queda en el 2,8%, siendo la relacionada con el desarrollo tecnológico del 56,5%.

Figura 5-38. GASTOS I+D SEGÚN SECTOR Y TIPO DE INVESTIGACIÓN (ESPAÑA).


Esta diferencia de planteamiento puede estar detrás de la aparente falta de colaboración entre empresas y universidades en España. No obstante, este distinto enfoque podría considerarse como algo positivo ya que las empresas generalmente en España están enfocadas muy al corto plazo y por ese motivo no realizan investigaciones que puedan consumir mucho tiempo y recursos; lo que es un inconveniente ya que este tipo de investigaciones a largo plazo son las que generalmente pueden llegar a tener un efecto disruptivo y una gran influencia en el mercado a largo plazo. Por este motivo deberían buscarse mecanismos que conecten ambos tipos de investigación, coordinándose desde el propio diseño de los planes de investigación, y diseñándose procesos para la transformación de investigación base en desarrollo tecnológico.

El porcentaje de empleados que pertenecen a empresas privadas y entidades sin ánimo de lucro que se dedican a actividades de I+D en España es según la Figura 5-39 de un 44,1%, que prácticamente iguala a la cuota que le correspondía según los gastos.

Figura 5-39. PERSONAL EMPLEADO EN ACTIVIDADES DE I+D POR AÑOS Y SECTORES (ESPAÑA).


El papel de los recursos humanos dedicados a actividades de I+D se considera fundamental para la consecución de los objetivos establecidos en la política española de I+D, así pues, se ha producido un incremento de nueve puntos porcentuales con respecto a los datos de 2005. La mayoría de este personal dedicado a I+D se encuentra en la categoría de investigadores, siendo el grupo de técnicos y auxiliares más reducido en todos los tipos de entidades, tal y como muestra la Figura 5-40. Otro dato a destacar es el género de los empleados; sólo en puestos que exigen menos cualificación, como son los segmentos de técnicos y auxiliares, hay predominancia de mujeres, así como en las empresas sin ánimo de lucro.

Figura 5-40. PERSONAL EMPLEADO I+D POR SECTOR, OCUPACIÓN Y SEXO (ESPAÑA).


A pesar de este incremento en el número de empleados (ver la Figura 5-41), España todavía no alcanza los ratios de otros países desarrollados. Esta clasificación sigue encabezada por los países nórdicos, que también son países con gran productividad, por lo que una vez más se hace patente la relación entre ambas variables.

Figura 5-41. PERSONAL EMPLEADO I+D POR 1000 TRABAJADORES (OCDE).


Sin embargo, en aspectos que hacen referencia a la plena e igual incorporación de la mujer como es la igualdad de género, la situación española, aunque todavía tiene que mejorar para buscar una mayor igualdad, es mejor que la de la mayoría de los países del entorno (ver la Figura 5-42). España destaca como uno de los países en los que la mujer tiene más cuota de participación en este sector, sólo por detrás de países como Polonia y Portugal. Los países del sudeste asiático se encuentran a la cola en relación a este parámetro.

Figura 5-42. PORCENTAJE MUJERES DEL TOTAL DE EMPLEADOS I+D (OCDE).


Además del gasto en I+D, merece la pena analizar algún tipo de métrica que ofrezca información sobre la eficiencia conseguida. Un parámetro que se utiliza para medir la producción científica, principalmente en entornos académicos, es el número de publicaciones. Según la Tabla 5-2, el número de artículos en los que figura algún investigador residente en nuestro país ha tenido un crecimiento considerable y constante, así pues dichas publicaciones representaron, en 2006, el 3,1% de la producción mundial, con un total de producción de 36.840 publicaciones científicas, cuota que es aceptable ya que está por encima del peso económico y de investigación de España en el mundo. La evolución positiva del número de publicaciones está, no obstante, más relacionada con el incremento del número de investigadores que con el aumento medio de la producción.

Tabla 5-2. PRODUCCIÓN CIENTÍFICA (ESPAÑA).


Desde el punto de vista de la empresa la variable que usualmente se utiliza para cuantificar la producción de carácter científico técnico es el número de patentes. Dentro de los tipos de patentes, tiene gran importancia aquellas que tienen una validez global en los tres mercados más importantes: Estados Unidos, Japón y Europa. Estas patentes se denominan triádicas y suelen tener mayor valor añadido que aquellas patentes que tienen solamente un carácter local.

La producción científica española medida en número de artículos es superior a la que le correspondería según su peso económico. 

Según se observa en la Figura 5-43, tres grandes grupos se reparten casi el 90% de estas patentes: Estados Unidos se encuentra en primera posición con casi un tercio de las patentes aunque sufre una bajada de más de 6 puntos porcentuales con respecto a los datos del año 2003; Europa con el 28,4% de las patentes pierde la segunda posición a favor de Japón; Japón sube 2 puntos porcentuales con respecto al informe anterior. También destaca cómo el grupo de otros países multiplica por dos su cuota hasta el 11,8% de penetración.

Figura 5-43. PORCENTAJE DE PATENTES TRIÁDICAS SEGÚN ZONAS DE LA OCDE (MUNDO).


Figura 5-44. NÚMERO DE PATENTES TRIÁDICAS POR MILLÓN HABITANTES (MUNDO).


En cuanto al número de patentes por cada millón de habitantes, Japón se coloca en primera posición desplazando a Suiza y Finlandia, país este último que sufre un gran retroceso con respecto al informe anterior. España sigue en las posiciones finales, muy alejada de los primeros países y también de la media de la OCDE. No obstante, el número de patentes en España se incrementa desde las 2,7 patentes por millón de habitantes hasta 4,6, lo que supone un claro avance que indica que la situación empieza a cambiar en este ámbito.

A pesar del gran aumento en el número de patentes, España todavía se encuentra alejada de otros países desarrollados en este aspecto. 

Como ya se ha comentado, la investigación es un elemento esencial en la competitividad y el crecimiento económico de un país moderno. Todos los sectores industriales y de servicios dependen de los avances tecnológicos para poder mantener la competitividad, sobre todo en un entorno tan globalizado como el actual. No obstante existen grandes diferencias en la utilización de la I+D según los sectores, ya que el grado de dinamismo y sobre todo de intensidad de la I+D en cada uno de ellos varía mucho. En la Figura 5-45 se muestra la relación entre el gasto en I+D y el valor añadido bruto de los diferentes sectores de la economía española. Dentro del sector industrial, el subsector de la industria química y del equipo electrónico destacan con valores por encima del 6%, lo que denota su dinamismo.

Figura 5-45. GASTOS EN I+D/VAB (PRECIOS BÁSICOS) 2006 POR SECTORES (ESPAÑA).


Como era de esperar, agricultura y construcción son menos dinámicos, al menos en cuanto necesidad de repensar productos y procesos, por lo que apenas cuentan con la I+D en sus negocios. Entre los servicios, también hay gran diferencia, siendo los servicios de no mercado que tienen que ver con la Administración Pública, los que hacen uso en mayor medida de estas actividades. Esto se debe a que la Administración esta actuando actualmente como un inductor de consumo de tecnología, por ello trata de potenciar su uso con la intención de que se asiente un tejido de empresas proveedoras de tecnología.

En general la mayor parte de los datos analizados muestran una sustancial mejora con respecto a los datos del año 2005. Los mayores avances se producen en el sector de transporte y comunicaciones con un avance del 150%, un 47% en el caso de otros servicios de mercado, y un 44% en el sector comercio y hostelería. Un dato preocupante es el ratio que proporcionan las industrias del petróleo, con una caída del 65 % y del sector de de la energía con un descenso del 16%.

En la Figura 5-46 se muestra el reparto de empleados que realizan actividades de I+D en cada sector sobre el total de empleados I+D. Tal y como ocurría en el año pasado, y en clara tendencia ascendente, los dos sectores que más contribuyen al empleo son los de servicios I+D con el 17,74% del total, y la industria química con el 13,14% de los empleados. Esta distribución sectorial de los empleados en I+D vuelve a mostrar que hay un reparto equilibrado entre industria, que agrupa el 52,15 % de los empleos de I+D, y los servicios, que agrupan el 44,48%.

Figura 5-46. EMPLEADOS EN I+D POR SECTORES CON RESPECTO AL TOTAL (ESPAÑA).


I+D en el sector TIC

El sector TIC ocupa un lugar de máxima relevancia en la I+D mundial, lo cual se puede observar en la Figura 5-47 que muestra el porcentaje de patentes TIC sobre el total. Dependiendo del grado de dependencia de la industria de un país de las TIC, este parámetro sufre grandes variaciones. Así se pueden encontrar países como Singapur, Finlandia u Holanda en los que más de la mitad de las patentes se producen en el sector TIC, frente a otros países como Turquía o México en el que este porcentaje se ubica alrededor del 10%. La media de la OCDE muestra como más de un tercio de las patentes se producen en este sector lo que refleja la gran importancia de la I+D para poder sobrevivir. Destaca el gran crecimiento de las patentes TIC en China, lo que demuestra que este país piensa en este sector como punto de apoyo para su crecimiento económico futuro.

Figura 5-47. PORCENTAJE DE PATENTES TIC SOBRE EL TOTAL DE PATENTES RECONOCIDAS INTERNACIONALMENTE.


La Figura 5-48 muestra el porcentaje de patentes y de patentes TIC en las diferentes áreas económicas. Se observa cómo Estados Unidos ocupa un tercio de las patentes según ambos conceptos por lo que su investigación está orientada a las TIC con la misma intensidad que a otros sectores. Europa tiene mayor cuota de patentes general que patentes TIC, lo que muestra que la industria europea tiene un mayor enfoque a otros sectores industriales, justo al revés que la economía japonesa. España tiene un número reducido de patentes en general, y una cuota todavía inferior en patentes TIC, por lo que se hace necesario aumentar la inversión en investigación TIC, o al menos gestionar mejor la transformación de esta investigación en patentes para poder competir en este campo.

Figura 5-48. CUOTA DE PATENTES RECONOCIDAS INTERNACIONALMENTE (MUNDO).


Más de la tercera parte de las patentes en la OCDE están relacionadas con las TIC. 

La importancia del sector TIC y en particular de Telefónica dentro de todo el sistema de investigación e innovación en España se puede observar en la Figura 5-49 y en la Figura 5-50. En lo relativo a la inversión en I+D en España, el sector TIC supone un 27% del total y la inversión de Telefónica un 6% del total. En cuanto a innovación la contribución es todavía mayor con un 43% correspondiente al sector TIC y un 9% a Telefónica.

Figura 5-49. PESO DE LAS TIC EN LA INVERSIÓN EN I+D REALIZADA POR EMPRESAS EN ESPAÑA.


Figura 5-50. PESO DE LAS TIC EN EL GASTO EN INNOVACIÓN REALIZADO POR EMPRESAS EN ESPAÑA.


En el ranking mundial de gastos en I+D de los diferentes operadores de telecomunicaciones Telefónica ocupa un lugar destacado, situándose en cuarta posición en números absolutos de gasto como se observa en la Tabla 5-3. No obstante, es necesario analizar estos datos con cautela ya que están sacados de los informes anuales de los diferentes operadores y no presentan uniformidad de criterios; por ejemplo, algunos incluyen el desarrollo del software y otros no.

Tabla 5-3. INVERSIÓN EN I+D DE LAS PRINCIPALES OPERADORAS DE TELECOMUNICACIÓN.




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